Algunas alternativas para conseguir un piso estudiantil de bajo costo

Como cualquier estudiante en cualquier parte del mundo que desea llevar una carrera, diplomado, maestría o cursos relacionado con su profesión y estos se encuentran fuera del lugar de residencia, es necesario buscar alojamiento en una nueva ciudad, la consecuencia es ajustar los gastos y buscar la mejor opción de alojamiento que coincida con su presupuesto.

La búsqueda de un piso de alquiler es un trámite tedioso, ya que este debe estar cerca al lugar de estudio y disponer de lo esencial para el buen  desarrollo académico; además hay que considerar la posibilidad de que este piso reciba subsidio de la universidad o centro de ayuda público, cuyos precios van desde los 500 hasta los 1.400 euros  e incluyen, por norma general, pensión completa y servicio de limpieza y lavandería. Actualmente estos pisos tienen amplia demanda, por lo tanto se hace un poco difícil conseguir uno bajo estas características.

Si el caso no fuera ese, el estudiante tendría que recurrir a la ayuda de los padres y estos a su vez buscar la mejor opción de piso reduciendo costos de la mejor manera. Una opción muy frecuente y casi siempre la mejor decisión es la de alquilar un piso compartido, el gasto del estudiante oscilará aproximadamente entre  los 250 y los 500 euros mensuales, debemos sumar  a este desembolso los gastos por menú  y propios de la vivienda (luz, agua, gas).

Debido a que los estudiantes deben pasar por estos problemas para encontrar residencia, las universidades y el Estado han tomado cartas en el asunto; por ejemplo se ha suscrito el acuerdo  de colaboración firmado entre la Sociedad Pública de Alquiler (SPA) y la Universidad Carlos III que permite a los estudiantes y docentes acceder a viviendas de dos y tres dormitorios dese 400 euros mensuales.

Por otra parte en Madrid, el Ayuntamiento y la Universidad Autónoma  patrocinan  el programa “Vive y convive” el cual consiste en alojar estudiantes en domicilios de personas mayores que necesitan compañía.  Alicante  no se queda atrás y gracias a la colaboración del Patronato Municipal de Vivienda, se ha creado un conjunto de viviendas inter-generacionales de protección publica, dirigida a jóvenes y mayores los cuales realizaran actividades de convivencia en los talleres dirigidos por estudiantes.

Toda esta problemática inmobiliaria hace surgir a una gama de empresas constructoras, las cuales agilizan sus obras y las alquilan o venden a estudiantes; sin embargo lo que busca el estudiante es un precio bajo, por tanto las políticas constructivas deben orientarse a reducir costos con la participación del Estado como ente rector.

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